Con la entrada en vigor del Plan Bolonia en las universidades españolas, se puso en marcha Docentia, un programa de evaluación docente.

Este programa une tres fuentes: profesores, responsables académicos, y sobre todo una encuesta a los alumnos, en la que se pregunta si el profesor cumple con los horarios y tutorías, si es claro, si es accesible, o si despierta el interés del alumno.

Para los alumnos, los profesores más valorados son aquellos que son más entusiastas. Los que hablan con más énfasis y gesticulan más. Los que ponen ejemplos, preguntan y a los que se les oye. Y por otro lado, se sanciona más a los profesores distantes y que únicamente se dedican a leer sus apuntes, como si no existiera el Plan Bolonia, que por lo general suelen ser catedráticos.

Un profesor bueno nunca se olvida, y para conseguirlo debe haber un cambio de mentalidad por parte de algunos profesores y también del sistema, que debería darle más importancia a la educación.

Extraido de http://tpt.to/a4WV2qM

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