“Si queremos que el alumno sea creativo, innovador, y tenga capacidad de adaptación no podemos seguir con las clases magistrales como las que se daban hace unos años y eso está siendo el centro de otra revolución en el mundo de la FP”. López de Santiago (es director de FP de la mayor organización de FP de Euskadi, Egibide), explica. “Ya se está rompiendo con la dinámica de una clase una asignatura y se va cada vez más a proyectos interdisciplinares, a proyectos en distintos conocimientos y tecnologías” .

La FP afronta e introduce a los alumnos en programas de FP dual, en proyectos de innovación en los que los alumnos trabajan directamente con las empresas, y en proyectos de innovación que impulsan los centros directamente con las pymes. Los centros de FP potencian la cultura del emprendizaje con ayudas concretas a los alumnos a poner en marcha empresas.

El viejo paradigma de nacer, trabajar y vivir prácticamente en el mismo lugar tiene los días contados, y  estar toda la vida laboral en una empresa está dejando de ser incluso una aspiración, la FP ha hecho suyo el concepto de flexiseguridad. Es decir, el puesto de trabajo y la continuidad en el mercado laboral ya no la proporciona el tipo de contrato, sino la formación y la capacidad de adaptación a entornos cambiantes.

Fuente: El Pais  http://tpt.to/a4WxmK8

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